Nhat Thich decía que “si la ola podría sentir,
se sentiría muy feliz cuando se eleva y muy triste cuando cae. Quizás le dé un
complejo de inferioridad cuando cae a la arena o quizás sienta un sentimiento
de superioridad cuando se eleva...pero solo cuando toque su verdadera
naturaleza será cuando descubra la verdadera libertad”.
Hoy le vi por prácticamente la última vez, asistí
a su reunión de despedida y sin mucho deseo por dialogar por alguna extraña razón
decidí partir, dejar el lugar….para mí era el hermano que no tuve, o el padre
consejero que siempre sabía que decir, fue el apoyo y el consuelo, las risas y
el juego…quizás a veces no entendemos bien porque las cosas suceden tan súbita
e inesperadamente, y es en esos momentos que buscamos solo una cosa: ……huir en pánico.
Hui y me perdí en un centro de compras pensando
que podría olvidar pero aun así no podía si no sentir una especie de miedo y
pena interna, ese sentimiento me domino tanto que acabe corriendo al baño de
mujeres mientras las lágrimas corrían por mi impotencia, por mis miedos, por infiltración
de ratas que son capaces de quitarle una oreja a cualquiera por un queso y por
la situación que debería enfrentar casi sola…llore sin darme cuenta que una señora
me miraba parada frente mío…sus ojos me acariciaban el alma y no sé porque al
verla no pude sino abrazarla y llorar en su hombro…si, me desfogue, me vino súbitamente
y no la vi venir…..luego de unos minutos cuando todo paso….me detuve. Por unos
segundos sus hermosos rasgados ojos asiáticos se quedaron fijos en los míos…sin
hablar…son los ojos el espejo del alma…los suyos eran un regalo de paz. Acerque
mis labios a su frente y le di un beso de agradecimiento, nos sonreímos como si
supiéramos que todo iría bien y al final me lave la cara y partí.
En tiempos de lujo casi nos preocupamos muy
poco de las cosas pero cuando vienen los problemas el miedo hace que veamos el
mundo con lentes obscuros, nos sentimos vulnerables frente al riesgo como si el
peligro o el problema fuese demasiado grande para soportar; es normal. Somos
animales destinados a reaccionar en miedo…lo anormal es llevar esa actitud
hacia un estado de pánico, inacción, depresión o peor aún dejar escalar la situación
al punto de pensar en dejar la vida o dedicarse a una coctelera de vicios…y entiendo que cada problema tiene su peso
en la vida de las personas, pero no es el problema en sí pero el miedo y
actitud con la que lo enfrentamos.
Las palabras de Roosevelt “lo único que debemos
temer es el miedo” me recordaron que no era la primera vez que había sobrellevado
un problema…generalmente lo olvidamos, pero si vemos el pasado veremos la
cantidad de situaciones de riesgo de las que salimos solos, los retos, las
personas conflictivas y las enfermedades…también olvidamos la gente que
conocemos quienes enfrentan situaciones inimaginables con un ejemplar valor…el
mundo se ha convertido en un suelo competitivo así como las economías creando
una paranoica actitud ansiosa hacia el futuro….en pánico nos encerramos en una
celda con tan solo pensamientos negativos que llamamos “reales”…nos escudamos
en la falsa impresión de ser “realistas” para no enfrentar la situación con
valor y una actitud más audaz y no convencional.
John F.Kennedy decía “No demandes que puede
hacer un país por ti, más bien demanda que es lo que puedes hacer por tu país”.
Vivimos bajo el amparo y protección de varios entes, el sistema nos acostumbra
a esperar protección continua y cuando algo sale mal acabamos culpándolo a todo
y todos. La verdad jamás deberíamos pedir a nadie nada. Depender solo de
nosotros mismos, no culpar a los padres si nuestra infancia no fue como hubiésemos
querido ni tampoco caer en esa sobre protección de la familia que sin quererlo
nos convierte en un pequeño bonsái, dejando tan solo en el alma el enorme roble
que un día quisimos ser. No me entiendan mal, es bueno dar y recibir….es solo
que la verdadera fortaleza y libertad proviene de una autosuficiencia completa.
Es la verdadera naturaleza de la ola la que le hace libre, es nuestra propia
naturaleza de ingenio y confianza en sí mismo lo que nos da libertad. Es triste ver que muchos manipulan otros seres
por poder o dinero, o que dependen de circunstancias y gente cuando la
verdadera libertad proviene de tu interior. Si en tu camino te encuentras con
gente magnánima devuelve el gesto con igual moneda. Distribuye conocimiento y acéptalo
si te es donado, procura dar más que recibir y si tienes la suerte de conocer
un gran y verdadero amigo; regalo divino, procura entregarle lo mejor de ti y
ten por seguro que aunque deba partir siempre tendrás un lugar calientito y
feliz en su maravilloso corazón…
Les dejo una canción que suelo escuchar cuando se que "llueve" pues solo Dios puede calmar la pasajera tristeza.
“Aprendí que el coraje no es la ausencia del
miedo, sino el triunfo sobre él. El hombre valiente no es quien no siente
miedo, sino aquel que conquista ese miedo”
-Nelson Mandela-