
La niña que aparece en la foto nació en Yogyakarta, Indonesia. Desde muy pequeña tubo el sueño de tener una bicicleta y fue así que sus padres con mucho esfuerzo lograron comprarle una pequeña bicicleta para el día de su cumpleaños.
La niña intento manejar su bicicleta durante todo el día cerca de su casa hasta el atardecer, luego ceno y se fue a dormir colocando su nueva bicicleta junto a su cama.
Al día siguiente toda emocionada la niña se levantó antes que su familia para salir al jardín a jugar con su bicicleta.
Aquel trágico día del mes de Mayo del año 2006, Yogyakarta sufrió un terremoto de 6.2 en la escala de Richter, las casas se desplomaron antes del amanecer sin dejar mucho tiempo a sus habitantes para desalojar sus viviendas. Mas de mil personas murieron, entre ellas los padres y hermanos de esta niña quien se salvo por encontrarse en el jardín, o quien se salvó por la fuerza de un destino?
Este real acontecimiento trajo a mi mente la pregunta incansable de la existencia de un “destino”. Existe o no?
Las clásicas respuestas que he recibido fueron:
“No existe, tu eres el arquitecto de tu destino, tu construyes tu vida! No culpes a una energía extraña de tus faltas!”
“Si existe, esta claro y se manifiesta en el zodiaco, las predicciones y…” no se que mas.
“No existe de manera fija, pero tu creas ciertos “resultados” que provienen de tu Karma”. Esta respuesta me pareció un poco mas convincente pues es una simple ley física, a toda causa un efecto. Pero porque unos son pobre y otros ricos?, unos inválidos y otros atletas?... “Cuestión de reencarnación” me contestaron, repites tus experiencia en la vida bajo diferentes circunstancias hasta que llegue el momento en el que tu alma, que es constante, aprende y eres lo suficientemente sabio como para reunificarte a Dios. Y como sabes que aprendes si lo olvidas todo cuando renaces? “Te lo enseña la vida, con las decisiones que pone en tu camino para eso existe el libre albedrío”. De ser así, las “decisiones” que se cruzan en nuestro camino no son cosa para tomar a la ligera pues de ellas depende… nuestro futuro se podría decir …destino.
Algunos no creen el la reencarnación y argumentan que en realidad estamos para cumplir una “misión”, un objetivo en la vida. Después de todo la palabra destino proviene del latín “destinare” que significaba hacer puntería y destino se refería al “blanco”. O sea que solo dejamos este mundo cuando cumplimos esa “misión”, como los dinosaurios que nos dejaron petróleo, en cuyo caso, otra vez nuestras decisiones miden el alcance de ese “objetivo”. Como la niña de Yogjakarta, quizás tiene una misión por cumplir y debía vivir.
Bueno esto es un dilema que con las respuestas tenemos un poco de “luces”.
El otro día le contaba esta historia a un colega, convencida que me daría otra respuesta enriquecedora sobre la existencia del destino, pero el se quedo callado, la verdad creí que no le interesaba, de hecho quizás es lo mejor, así que decidí salir de su oficina, pero el momento en el que me encontraba en la puerta el replico “Un ángel”, me detuve en el marco de la puerta y el continuo “un ángel, un ángel fue el que salvó a la niña” dejando toda mi teoría en la nada. Continué mi camino con una sonrisa pensando que quizás este mundo es mas “poblado” de lo que nos imaginamos, y también porque no decirlo, mas misterioso de lo que pensamos…
La niña intento manejar su bicicleta durante todo el día cerca de su casa hasta el atardecer, luego ceno y se fue a dormir colocando su nueva bicicleta junto a su cama.
Al día siguiente toda emocionada la niña se levantó antes que su familia para salir al jardín a jugar con su bicicleta.
Aquel trágico día del mes de Mayo del año 2006, Yogyakarta sufrió un terremoto de 6.2 en la escala de Richter, las casas se desplomaron antes del amanecer sin dejar mucho tiempo a sus habitantes para desalojar sus viviendas. Mas de mil personas murieron, entre ellas los padres y hermanos de esta niña quien se salvo por encontrarse en el jardín, o quien se salvó por la fuerza de un destino?
Este real acontecimiento trajo a mi mente la pregunta incansable de la existencia de un “destino”. Existe o no?
Las clásicas respuestas que he recibido fueron:
“No existe, tu eres el arquitecto de tu destino, tu construyes tu vida! No culpes a una energía extraña de tus faltas!”
“Si existe, esta claro y se manifiesta en el zodiaco, las predicciones y…” no se que mas.
“No existe de manera fija, pero tu creas ciertos “resultados” que provienen de tu Karma”. Esta respuesta me pareció un poco mas convincente pues es una simple ley física, a toda causa un efecto. Pero porque unos son pobre y otros ricos?, unos inválidos y otros atletas?... “Cuestión de reencarnación” me contestaron, repites tus experiencia en la vida bajo diferentes circunstancias hasta que llegue el momento en el que tu alma, que es constante, aprende y eres lo suficientemente sabio como para reunificarte a Dios. Y como sabes que aprendes si lo olvidas todo cuando renaces? “Te lo enseña la vida, con las decisiones que pone en tu camino para eso existe el libre albedrío”. De ser así, las “decisiones” que se cruzan en nuestro camino no son cosa para tomar a la ligera pues de ellas depende… nuestro futuro se podría decir …destino.
Algunos no creen el la reencarnación y argumentan que en realidad estamos para cumplir una “misión”, un objetivo en la vida. Después de todo la palabra destino proviene del latín “destinare” que significaba hacer puntería y destino se refería al “blanco”. O sea que solo dejamos este mundo cuando cumplimos esa “misión”, como los dinosaurios que nos dejaron petróleo, en cuyo caso, otra vez nuestras decisiones miden el alcance de ese “objetivo”. Como la niña de Yogjakarta, quizás tiene una misión por cumplir y debía vivir.
Bueno esto es un dilema que con las respuestas tenemos un poco de “luces”.
El otro día le contaba esta historia a un colega, convencida que me daría otra respuesta enriquecedora sobre la existencia del destino, pero el se quedo callado, la verdad creí que no le interesaba, de hecho quizás es lo mejor, así que decidí salir de su oficina, pero el momento en el que me encontraba en la puerta el replico “Un ángel”, me detuve en el marco de la puerta y el continuo “un ángel, un ángel fue el que salvó a la niña” dejando toda mi teoría en la nada. Continué mi camino con una sonrisa pensando que quizás este mundo es mas “poblado” de lo que nos imaginamos, y también porque no decirlo, mas misterioso de lo que pensamos…

