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martes, julio 11, 2006

Ira, rabia y sus consecuencias


Uno de los grandes problemas del carácter de la persona es el resultado o las consecuencias de la ira.
Muchas veces nos dejamos llevar por la rabia, el orgullo de una ofensa y la ira sin medir las consecuencias porque no nos podemos imaginar la magnitud de estas consecuencias.
Déjeme contarle un hecho verídico que sucedió el año pasado en Malasia:
"Al llegar de su trabajo un padre de familia encontró que su hija de 8 años había cojido uno de los tarros de pintura de su patio para pintar el automóvil de su padre. El automóvil se veía horrendo, lleno de trazos torpes típicos de los dibujos de un niño. El hombre se irritó tanto que alzo el primer palo que encontró en el garaje para pegar las manos de la niña quien luego de castigada corrió a refugiarse a la habitación de la empleada ( en Malasia no es un lujo contar con servidumbre pues la mano de obra es barata). El padre de la niña la dejo allí por dos días pues según el era lo menos que su hija merecía por destrozar un bien que le había costado tanto dinero. La madre se mantuvo callada (común para la religión musulmán). Al cabo de los tres días, ya sentados en la mesa para comer, el hombre pregunto por su hija pues el castigo debía suspenderse. La empleada trajo a la niña en brazos dado que la misma tenia fiebre y ni siquiera podía mantenerse en pie, sus manos estaban toda infectadas a causa de las astillas sucias que no fueron extraídas. La llevaron a un hospital donde el doctor reconoció la gangrena de difícil solución, finalmente tuvieron que amputarle las manos a la niña. La niña vivió, pero sin manos, al recuperarse lo primero que hizo fue pedir perdón a su padre prometiendo que jamás pintaría algo suyo rogándole así mismo que le devolviera sus manos..."

Quizás esta historia le invite a pensar en su comportamiento, en su carácter y en los efectos que podría acarrear si deja rienda suelta a sus emociones. Al final puede que las personas mas afectadas sean las que tenga mas cerca y a las que mas ama.

7 comentarios:

"El Profe" dijo...

Recuerdo Una máxima que se le atribuye a Aristóteles el gran filósofo Griego, quien se expresaba al respecto del enojo y la ira, diciendo "Cualquiera se enoja, pero no cualquiera se enoja por los motivos objetivos, con la intensidad adecuada, en el momento adecuado, con la persona adecuada y con la forma adecuada"....esto no es de cualquiera...En mi México decimos antes de reaccionar al enojo, cuenta hasta diez y despues respira y piensa que vas ha hacer????, buena colaboración te felicito, saludos el profe

Daniel Vásquez dijo...

perdona el off topic: Gracias por tu visita al B&W. Podrías contarnos como es el panorama del vino por Indonesia...

Etilicos saludos

Anónimo dijo...

hi..are u really in indonesia ???

i'm in indonesia too, Batam

nice to know you

Patricia dijo...

yes, I am in Bandung, you can see the "english version" of my blogg at: http://breath-through.blogspot.com/
Nice to meet you!

juan francisco germain fonck dijo...

Un samurai le preguntó a un derviche dónde acerca de las puertas del cielo y del infierno. El derviche le ignoró completamente, provocando la ira del samurai que exigió respuesta inmediata. El derviche mostró total indiferencia ante las exigencias del samurai. Iracundo éste descubrió su espada y cuando estaba a punto de matar al maestro, éste le dijo "querías conocer las puertas del infierno?, pues estás frente a ellas." El samurai con humildad enfundó nuevamente su espada... el derviche le dijo "y estas son las puertas del cielo".

juan francisco germain fonck dijo...

En 1996 perdí una hija producto de un accidente. Conservo en mi memoria hermosos recuerdos de los 11 años que estuvo conmigo. Suelo ver cintas de video y fotos donde aparece ella. Sin embargo uno de los peores fantasmas de mi memoria es el recuerdo de una discusión en la que injustamente la traté mal. Habría preferido no tener ese mal recuerdo.

Patricia dijo...

Es precisamente en los momentos mas caoticos que tendemos a apuntar culpables, lo peor es que siempre comenzamos por nosotros mismos. Te recomiendo que leas "Where is God when it hurts" escrita por Philip Yancey