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sábado, abril 09, 2005

Identidad

Cuando hablamos de identidad, en realidad a que nos referimos? Es a la cultura? Al país donde nacimos? A la familia?.

Cuando nacemos entre otras cosas nos enseñan sobre cultura, “nuestra cultura”. La cultura se queda arraigada en cada individuo como un sello de barras industrial que se lleva en la piel y que nos indica que puede ser aceptado y que no puede ser aceptado frente una situación cualquiera. Así como exactamente un producto pasa por el identificador del código de barras en la caja de un supermercado al momento de ser valorado y pagado.

Nuestra cultura nos da una serie de “Normas y reglas”, es algo que se aprende. Nuestros rasgos físicos como nuestro color de piel o nuestro idioma no es único, de hecho muchas veces es difícil predecir el país de origen de muchas personas, por ejemplo en cuanto al idioma un francés puede llegar a aprender a hablar el español como un boliviano y un mexicano puede llegar a ser tan diestro en el ingles como un estadounidense. Si a mi caso corresponde, durante mis viajes, rara vez podía ser identificada mi verdadera nacionalidad, debo confesar que he pasado por italiana, francesa, argentina, mexicana, y hasta asiática. Muchas veces podía ser parte de cualquier otra cultura con tan solo esconder mi sello cultural. Quizás por eso muchas personas olvidan el quienes son en realidad, quizás porque no encuentran su identidad personal o su “verdadero Yo”.

En mi país me enseñaron a gustar de las especies, de la misa dominical, del gusto por las salteñas, de los viernes de soltero, de las noches de gala y de la etiqueta boliviana. Durante mis viajes al exterior mis especias, mis “tuntas” y mis “cuños” siempre ocupaban casi media maleta. Un día me di cuenta de dos cosas, primero que mis platos bolivianos favoritos perdían el sabor al ser cocinados en otros países pues para mi definitivamente no eran lo mismo y segundo que me perdía el verdadero placer de disfrutar cuanto me rodeaba por llevar una maleta tan pesada. Quizás mi maleta era solo la identificación de mi cultura, de mi misma, podría decirse que en este caso era una maleta “cultural”.

En muchos lugares me aterrorizaba ver como las personas hacían cosas inapropiadas a mi criterio y que las mismas se horrorizaban cuando yo realizaba lo que a mi criterio era normal. Sorprendida he escuchado historias tristes de gente cristiana cuyas iglesias eran apedreadas por grupos musulmanes, o de grupos cristianos que discriminan y pelean con grupos opuestos, o de amigos que sentían el dolor de una discriminación racial, de las barreras del idioma, en fin de las peleas entre grupos étnicos, y muchas otras cosas mas. Es que esta “identidad” es la verdadera identidad y puede ser declarada tu código de barras personal? Aun recuerdo el día en que encontré una persona en Indonesia quien no sabia cuando había nacido, jamás festejo o le festejaron un cumpleaños, tampoco era relevante para esa persona, no tenia un signo zodiacal y solo tenia un nombre, no contaba con apellido, pero aun así era muy querida en su pueblo, era esencial,… era única.

Durante mi estadía en Bélgica tuve la buena suerte de encontrar en una de las pequeñas ciudades flamencas un pequeño restaurante cuyo menú, a mi criterio, dejo una impresión fabulosa del arte culinario griego. Sin embargo el momento en el que estuve en Grecia ningún plato podía alcanzar el sabor del pequeño restaurante griego en Bélgica. Porque? Porque aunque el lugar era pequeño y lo había visitado solo por un par de veces, lo había visitado con las personas indicadas y con mucho sentimiento de contento, todo parecía perfecto, la magia de su hoguera, el par de músicos, el cóctel con hielo seco, en fin la noche era perfecta! Aquel pequeño restaurante griego en otro país, tenia un sello único, su propia identidad no podía ser copiada, imitada y ni siquiera encontrada en su lugar de origen.

Durante mucho tiempo declare mi plato favorito un simple espagueti con pollo. De hecho fue el plato oficial de cada uno de mis cumpleaños, pero después me di cuenta que no era la comida en si, sino el recuerdo de un restaurante en mi ciudad al que acudí en uno de mis cumpleaños con mi familia cuando aun era niña, la especialidad del lugar eran las pastas. Aquella tarde me sirvieron spaghetti con pollo ato matado, alrededor de una pequeña mesa mis padres me cantaron el Feliz cumpleaños, solo risas y contento hicieron un día mas un día perfecto que quise llevar conmigo por el resto de mi vida. Obviamente eso era imposible, el momento había pasado, pero mi sentido de obsesión humana intentaba “repetir” a mi manera algún detalle como el spaghetti con pollo!.


Yo creo que todos tenemos un sello invisible de identidad, así como un sello industrial. Todos somos únicos. Nos lo grita la misma ciencia! Contamos con un solo ADN, una sola huella digital, etc.

No son las cosas, las comidas o los eventos que hacen el momento especial. No es la situación la que lleva una única “identidad”. Son las personas las que hacemos la situación especial. La cultura se aprende, se la recuerda con cariño, uno puede rescatar lo mas positivo de cuanto uno aprende sin convertir este sentimiento en un sello que jamás podrá ser revalorado y que debe ser comparado. Cometemos el error de pensar que nuestra cultura es nuestro sello o que lo es nuestra profesión, nuestra religión, nuestro color de piel, etc. Sin darnos cuenta que la verdadera identidad es algo que se encuentra muy dentro de nosotros.

Si por tan solo un minuto nos olvidamos de cuanto nos rodea y de cuanto poseemos para poder cerrar los ojos y meditar. En ese valioso momento podremos intentar encontrar esa identidad, quizás nos encontraremos frente a alguien que un día fue un niño como cualquiera en este mundo, frágil, honesto, juguetón y soñador. Ese alguien parado frente a ti, que te observa sonriente te mostrara tu verdadera identidad. Y será en ese preciso y maravilloso momento que podrás reconocer tu verdadero sello, aquel sello que es tuyo, aquel que lo llevas donde vas, aquel que con orgullo puedes mostrarlo...

1 comentario:

Miguel dijo...

Muy interesante lo que dices. Para mi la identidad esta definida por la persona propia, a lo largo de la vida. Por ende esta puede cambiar. La cultura, definida como el grupo de personas que le rodean a uno, los cuales comparten valores humanos similares, ayuda a darle forma a la identidad.

Es por eso que yo digo que la identidad puede cambiar. Por ejemplo, yo naci en Bolivia y emigre a los EE.UU. cuando tenia 15. Si tu me preguntas ahora como me definiria yo, diria que soy mitad Boliviano y mitad Americano.

Al nacer en Bolivia, comparto muchos valores con la sociedad Boliviana. Pero al terminar de crecer en USA, asimile los valores de esa sociedad y ahora los siento parte de mi. En realidad, me doy cuenta ahora que mi identidad es una identidad hybrida, fruto de dos culturas.