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domingo, junio 22, 2008

Comete la Frutilla



Hace un tiempo atrás me encontraba desesperada y atenta a mi reloj en un aeropuerto de Bruselas, Bélgica. Que me había llevado a tal situación?
Una larga historia que para hacerla corta les diré que todo se origino con el retraso inesperado de un vuelo de Alitalia. Me dirigía de Milano a Ámsterdam y luego a Yakarta. Pero después de algunas discusiones y circunstancias acabe en Bruselas esperando un vuelo a Ámsterdam!! Gracioso no?...
No sabía si mi equipaje llegaría a tiempo a Ámsterdam para poder recogerlo y así embarcarme en mi vuelo a Indonesia ni sabia si el vuelo de Bruselas saldría según lo establecido. Si perdía mi vuelo a Indonesia perdía mi ticket con lo que tendría que comprar un pasaje nuevo, buscar fecha disponible y un hotel en Ámsterdam. No me era nada agradable la situación. Aquel día me encontraba parada frente al espejo de uno de los aseos del aeropuerto tratando de refrescar mi rostro y así “enfriar” mi nerviosismo. Faltaba una hora para el vuelo y solo me quedaba esperar.
Salí de los aseos y me puse a observar los libros del estante de una librería del aeropuerto bastante nerviosa, furiosa y ansiosa. De pronto llamo mi atención una pequeña figura de arte japonés llamada “Origami” dispuesta sobre un libro que enseñaba este arte que consiste en crear cosas con papel. Mi memoria en ese instante me recordó un amigo japonés llamado Budoka quien me enseñó a hacer un cisne con papel y me conto una historia fabulosa:
“Un día un hombre que caminaba por un camino angosto de una montaña perdió el paso y rodo por la ladera algunos metros hasta detenerse salvando su vida en ese instante su rápido movimiento de aferrarse a la rama de un arbusto. Se encontraba colgando de un arbusto y hacia abajo se visualizaba una especie de barranco. Solo le quedaba la esperanza que alguna persona que caminase por el angosto camino pudiera verlo y salvarle la vida. El hombre grito fuertemente pero nadie parecía oírle.
De pronto logro divisar que de entre una de las ramas del arbusto del que el hombre se aferraba brotaba una frutilla muy especial. El hombre conocía de frutas y reconoció que esta frutilla era de las más caras de su pueblo precisamente porque crecía solo en pendientes rocosas y tenia un sabor extraordinario que solo reyes podían saborear. Con el poco esfuerzo que le quedaba alcanzo la frutilla y la saco de la rama, luego se la comió saboreando intensamente cada mordiscos hasta acabarla. Cuando ya la terminaba escucho voces y comenzó a pedir ayuda a gritos. La gente que pasaba lo escucho y lanzándole una cuerda le salvo la vida…El hombre salió del problema feliz.
Durante su vida jamás recordó bien la profundidad del abismo ni la cantidad de rocas que podían golpearle el cuerpo, pero si recordó para siempre el sabor dulce y especial de la tan exótica y escaza frutilla”…
Al recordar esta historia en el aeropuerto de Bruselas, me entro un aire de paz al cuerpo. Me prometí nunca más atormentar y lastimar mi propio cuerpo y alma con problemas que ya estaban fuera de mi alcance. Había dado todo cuanto podía por salvar mi vuelo y haría aun mas por llegar a mí destino a Yakarta pero no estaba aprovechando “el presente”. Salí de la pequeña librería y me dirigí a una chocolatería pues recordé que los chocolates “Neuhaus” eran unos de mis favoritos en Bélgica. Me compre una cajita y me comí unos cuantos mientras esperaba mi vuelo y observaba la gente, los aviones y mi entorno… viviendo el presente. Aquella tarde la tengo guardada en mi memoria para siempre, así como el sabor de los chocolates. Ya me olvide de las azafatas que me trataron rudamente, de la hora de los vuelos y hasta del equipaje que llevaba.
El vuelo llego a tiempo para que yo pudiera embarcarme corriendo a Indonesia (fui una de las ultimas pasajeras en abordar). Mis maletas llegaron dos días después a Yakarta pero no hubo más problemas.
Si a veces te encuentras en una situación penosamente problemática y con muchas “cosas” sobre tu cabeza, date un descanso…dale un regalo a tu cuerpo…olvídate por un momento de todo cuanto te acongoja…luego lo retomaras con una mejor actitud…..recuerda…de vez en cuando es mejor “comerse la frutilla”!