Cuando hablamos de compasión pareciera que el
budismo fuese el primero en venir a la mente…quizás por los repetidos mensajes
del Dalai Lama: Compasión, compasión, compasión...
Muchos se imaginan que tener compasión por otros es
“sentir” como una emoción de cierta “pena” o comprensión del dolor por el
prójimo. Pero este no es el caso. Lo mencionado y que a veces se confunde con
compasión es: “empatía” y ejem… se encuentra “programado” en el cerebro
(anterior insular cortex), así lo confirman estudios científicos. (Una manera de asegurarse de nuestra preservación?)
Desde la perspectiva budista, la compasión en
conjugación con la sabiduría (prajna) es
la fundación de la curación emocional. El Dalai Lama nos recuerda que la
verdadera compasión no es solo una respuesta emocional, sino un compromiso
firme fundado en la razón. La compasión es un estado mental que desea evitar el
sufrimiento a cualquier ser, con amor y de manera completamente desinteresada. Debido
a esta base sólida, una actitud verdaderamente compasiva hacia los demás no
cambia incluso si se comportan negativamente. Muchos sienten compasión solo por los débiles
o solo por un grupo social o
cultural o religioso, o bien solo por quien es amigo y no por quien nos ofende…en
fin la lista puede ser larga pero el concepto es uno: la compasión debe ser igualitaria.
Un aspecto muy importante de entender a cerca
de este tipo de compasión es que esta no es una excusa para la inacción. No es
un acto que por ser compasivo habra de tolerar injusticias o violencia, muy por el
contrario la compasión es una fuerza interna que te guiara al tipo de acciones que
puedes tomar para denunciar la injusticia u otros abusos pero sin odio o
emociones negativas y sin ese solo deseo de “venganza” o pago de crueldad por
crueldad (por eso la compasión va ligada a la sabiduría) nada de “cortar la
cabeza” a cualquier ofensor como ordena la reina de corazones de Alicia en el
país de las maravillas je je…:)
Si no nos involucrarnos en el odio podemos ser
más eficientes al momento de actuar contra un oponente (esto último menciona Sun
Tzu en el arte de la guerra).
Y donde comienza la compasión? desde uno
mismo. Muchas veces infringimos dolor en nosotros mismos con pensamientos
negativos o que solo nos ponen en un estado mental “inferior” (ya sea pensando
que no somos lo suficientemente buenos o en el otro extremo inflando nuestro
ego a tal punto que bajamos a los otros a un nivel inferior evitando así que
podamos alcanzar nuestros verdaderos potenciales). Aprendamos a tener compasión
por medio de la bondad y comprensión a nosotros mismos. Si hay pensamientos que
nos hacen sentir humillados o incompetentes o si tomamos las cosas demasiado
“personales” todo el tiempo entonces nos estamos infringiendo sufrimiento…
Muchos se pasan el tiempo criticando o
juzgando otros o a sí mismos sin poder ver con compasión y sabiduría la realidad
ajena o propia. Es solo en momentos de sufrimiento que la vulnerabilidad abre
los ojos al dolor y empezamos a “comprender” el dolor y sufrimiento ajeno. Esto último me recuerda al Tao Te Ching:
“Cuando te golpeo, tu sangre sin dudas fluirá
de mis venas,
Cuando estas hambriento lo siento en mi carne,
La sonrisa en tus ojos, ilumina la mía,
Puedo verme en ti,
¿Puedes verme en ti?”
- Tao Te Ching -
Cultivar este tipo de compasión te dará paz
interior además de contribuir positivamente al mundo en general…si tienes un
enemigo… ora por el…si has estado juzgando sin fundamentos a otro…cuelga tu túnica
de juez en un cohete :)…y si has cometido un error cualquiera…pst! todos cometemos
errores, perdónate y…sigue adelante!...
