Hace poco enviaba un par de tarjetas de cumpleaños a mis dos amadas amigas. Esto hacia que recordara algunos de mis cumpleaños cuando vivía en otra casa. Una delgada y bajita mujercita me ayudaba en los quehaceres domésticos. La mujer había nacido en un pueblito tan ajeno a la “civilización” que sus padres jamás habían sacado legalmente un carnet de identificación para su hija, ella nunca supo su edad ni la fecha de su nacimiento. “Fue a ojo de buen cubero que me calcularon la edad cuando solicite mi carnet aquí en la ciudad, y me dieron una fecha cualquiera” me contaba riéndose. Desde que me conto su historia solíamos celebrar juntas cada cumpleaños. Siendo que me gusto el concepto de “crear” los años vividos según tu estado anímico, cada fiesta solíamos darnos la edad en la que” nos sentíamos”, no fueron muchas celebraciones juntas pero las que celebramos solía comprar velitas de 15 o 20 años para nuestro pastel…. Si hoy fuese mi cumpleaños…hoy pensaba mientras enviaba las tarjetas a mis amigas….me gustaría cumplir 80 años…bueno…¿porque tan repentino salto de edad?
Quien dijo “juventud divino tesoro?” pues yo diría “vejez divino tesoro!”…quien podría sentarse con una tasa de chocolate caliente recordando entre sonrisas lo vivido, el camino que se recorrió. La vida que se vivió…
Si en medio de las memorias un dolor de espalda o de rodillas me despierta, sabría que tuve otros dolores en mi juventud…dolores de depresiones, de angustiosas batallas en perdida…el dolor de no poder “salvar” al mundo completamente de las injusticias, de los abusos de poder…de la extinción de animales……quizás alguna lagrima me recuerde el dolor de mis errores…el dolor de mi impotencia…la misma que no puede detener el tiempo o las obligaciones…
Y entonces sabría que ese dolor es pasajero….que es el resultado de cuanto exigí a mi sencilla humanidad, una envoltura prestada que dejare cuando vuele de verdad…que es el dolor de sentirse vivo…
Seré aun valiente para poder pararme nuevamente y sobrepasar el dolor recordando las sonrisas que regale, las tierras y culturas que conocí sin juzgar… la caricia maravillosa de la hierba mojada por mis pies descalzos..El de las gotas de lluvia en mi rostro en regocijo…el sabor del mejor vino en un atardecer entre pinos y castillos…..recordare las maravillas del alma, de los amigos, de la familia…..aquellas sonrisas de niños sin juguetes…felices por no razón…solo felices porque se saben tocar interiormente…
Hoy las palabras de un sobreviviente alpinista Lincoln Hall me llega a la memoria “Pensé que moriría. No tenía fuerzas, mi cuerpo parecía perder la razón…de pronto abrí los ojos y observe la nieve a mi alrededor…vi las montañas paradas cual enormes gigantes cubiertos en la hermosa luz del sol, era el paisaje más hermoso que había visto en toda mi vida…y me dije es aquí donde vivo, es aquí, en este maravilloso y hermoso mundo que me toca seguir adelante…debo continuar…debo luchar…debo vivir!”
Si, si fuera mi cumpleaños lo nombraría un cumpleaños de 80 años y con una pícara sonrisa admiraría un atardecer más desde mi silla, toda calma, tranquila…..feliz por cualquier razón de haber cumplido… me diría lo que dijo Abraham Lincoln “Al final no son los años en tu vida que cuentan, es la vida que pones en tus años”…
“No somos seres humanos que tienen experiencias espirituales, somos seres espirituales que tienen experiencias humanas”. –Wayne Dyer-
Hoy quiero regalar mi pájaro de Papua o también llamada ave del paraíso a mis amigos:
Oh ya! les dejo un video inspirador con la voz de Sean Connery (suspiro) y un video que hice cuando llegue a Indonesia del instituto donde aprendi indonesio...haber si tienen tiempo para verlo, me avisan que les parecio....je je, no sabia mucho de video editing...

